20 de octubre de 2017

Los hay grandes y pequeños, de las más variadas formas y colores. Se los comen los peces, las medusas, las tortugas, los mamíferos marinos o el minúsculo plancton… ¡Son los plásticos! Y han colonizado mares y océanos.
Flotan en la superficie, se acumulan en los fondos marinos, son arrastrados por las corrientes, forman inmensas islas o desaparecen de nuestra vista por su diminuto tamaño. La contaminación marina por plásticos ha alcanzado tales dimensiones que han saltado las alarmas.  


El plástico es una de las señas de identidad de la sociedad de consumo. Se ha incorporado a nuestras vidas como si siempre hubiera estado ahí. Resistente y duradero, rígido o flexible, útil o absurdo… su gran diversidad se consigue gracias a aditivos químicos: detrás de su apariencia inocua hay sustancias tóxicas
Algunos plásticos tienen una vida útil muy breve (bolsas, botellas, envases, vasos, cubiertos, pajitas…) otros más larga, pero todos acaban convertidos en residuo. Unos se reciclan y su vida útil será un poco más larga, otros terminan en un vertedero o en una incineradora (liberando sustancias tóxicas) y otros llegan a los mares y océanos de todo el mundo (millones de toneladas cada año).

Usar y tirar… y la vida se ahoga entre plásticos
Los envases de un solo uso representan un alto porcentaje de los plásticos que se utilizan, hasta el 40% en la Unión Europea. Envases que no son anónimos, tienen nombre: Nestlé, Unilever, Procter & Gamble, Colgate-Palmolive, PepsiCo, Coca-Cola… 


Esta invasión de plásticos de usar y tirar tiene responsables: las empresas que han implantado los envases de un sólo uso porque favorecen su modelo de negocio, y los gobiernos que han dejado barra libre a las empresas al tiempo que ignoraban la salud de las personas y el medio ambiente en el que vivimos. 

El no va más de la modernidad, las microesferas de plástico
Geles de ducha, pasta de dientes, cremas, detergentes… Muchos productos de higiene y de limpieza contienen cientos de miles de diminutas esferas de plástico.


Estas microesferas salen por los desagües de nuestros hogares y siguen su curso hasta llegar a ríos, mares y océanos. Su minúsculo tamaño impide que las retengan los filtros de las depuradoras. 
Su tamaño nos juega otra mala pasada. Además de contaminar el agua, son ingeridas por animales acuáticos y, por tanto, se incorporan a la cadena alimentaria. Y no solo las microesferas. Otros plásticos de pequeño tamaño y los de mayor tamaño que se van descomponiendo en pequeños fragmentos (microplásticos) también pueden acabar siendo ingeridos por peces, crustáceos, moluscos… 
El círculo se cierra ¡oh, sorpresa! en nuestro plato. Por si fuera poco, ya se han encontrado microplásticos en la sal de mesa y en el agua del grifo. Buen momento para recordar que los plásticos contienen sustancias tóxicas.

Mejor SIN plástico
Mira a tu alrededor, seguro que tienes muchas formas de reducir tu consumo de plástico:
  • Envases y artículos de usar y tirar: bolsas, agua embotellada, comida envasada en plástico, vasos, platos, cubiertos, pajitas… 
  • Juguetes, cacharros de cocina, artículos para el hogar, artilugios de todo tipo… cada vez hay más alternativas sin plástico.   
  • Higiene, cosméticos y productos de limpieza… mejor ecológicos, son mejores también para tu salud.

¡Y muy importante! Apoya las campañas que están exigiendo cambios a las empresas y a los gobiernos. Aquí puedes firmar una petición de Greenpeace a la ministra responsable de medio ambiente.

21 de marzo de 2017


¿Qué está pasando? Muchas abejas mueren, otras enferman, las hay que se desorientan y no son capaces de regresar a la colmena. Proliferan las investigaciones, los informes, las campañas en defensa de las abejas... ¿Por qué tanto interés? 


En su vuelo de flor en flor en busca de alimento, transportan el polen y se convierten en un aliado esencial para la reproducción de las plantas. 
La inmensa mayoría de las plantas silvestres con flor y la tercera parte de los cultivos que nos alimentan son polinizados por animales. Y las abejas son el principal polinizador

Manzanas, peras, melocotones, almendras, aguacates, ciruelas, cerezas, fresas, tomates... una interminable lista de frutas y verduras son polinizadas por las abejas. 
Y también lo son otros cultivos, como la alfalfa, tan importante para la alimentación del ganado. Sólo en Europa, más de 4.000 cultivos dependen de la polinización.

En el continuo declive de las abejas, el modelo de producción agrícola juega un papel importante:
  • Los monocultivos han hecho que se pierda la biodiversidad en los campos y las abejas no pueden encontrar la variedad de alimentos que necesitan. 
  • El uso de plaguicidas tóxicos las envenena. Hay un tipo especialmente dañino, los neonicotinoides, que afectan al sistema nervioso de las abejas y de otros insectos polinizadores.

Se ha conseguido que la Unión Europea prohíba cuatro de estos insecticidas tóxicos, pero es sólo un primer paso, parcial e insuficiente. En España todavía están autorizados más de 300 productos peligrosos para las abejas. 
Es urgente que se prohiban los pesticidas más dañinos y que se apoye decididamente la agricultura ecológica (que además de respetar la naturaleza, produce alimentos saludables, genera más empleo que la agricultura industrial y sirve de impulso al desarrollo rural).




Infórmate, en la web de Greenpeace hay información y vídeos muy interesantes.
Consume productos ecológicos, si los tienes a tu alcance, y mira cuántas cosas más puedes hacer
Firma la petición al Gobierno español para que proteja a las abejas.

31 de enero de 2017


Cuesta creerlo, pero la comida se ha convertido en la primera causa de enfermedad: en nuestro país y en el resto del mundo, es un problema global. Una dieta inadecuada es el factor de riesgo que más problemas causa en nuestra salud y es responsable del 21% de las muertes evitables, concluía el macro estudio Coste mundial de la enfermedad, publicado en The Lancet en 2015.

¿Cómo ha cambiado tanto y tan rápido nuestra dieta? ¿Qué ponemos en nuestro plato?… Y sobre todo, ¿quién se está beneficiando con nuestra mala alimentación? Sólo la respuesta a estas preguntas nos marcará el camino de salida.

¿De qué enfermamos?

La alimentación insana está provocando un aumento espectacular de la obesidad, el sobrepeso, la diabetes, las enfermedades cardiovasculares y algunos cánceres. En el Estado español, puede atribuirse a la alimentación insana:
  • 40-55% de las dolencias cardiovasculares 
  • 45% de la diabetes  
  • 30-40% de algunos cánceres como los de estómago y colon 

Y ojo al dato, el 45,5% de niñas y niños de 6-10 años tienen exceso de peso. 

Un análisis pormenorizado de todo ello se encuentra en el informe Viaje al centro de la alimentación que nos enferma, de VSF-Justicia Alimentaria, del que proceden estos datos.

Alimentos procesados, ingredientes ocultos

La comida es, cada vez más, un producto industrial: alimentos procesados y ultraprocesados cargados de componentes insanos –útiles y baratos para la industria, pésimos para nuestra salud– han invadido nuestra dieta. El resultado es que comemos demasiada grasa (de mala calidad), demasiada sal y demasiada azúcar… y no lo sabemos

La mayor parte de la sal y del azúcar que ingerimos está oculta en los alimentos procesados. Sí, oculta, porque es imposible descifrar qué comemos por obra y gracia de un etiquetado confuso e ilegible, muy al gusto de la industria, pero que indigna a las organizaciones de consumidores.

Y esta misma industria alimentaria que ahorra en los ingredientes de sus productos a costa de nuestra salud, echa el resto en la publicidad con el objetivo de convertir en “normal” y hasta “saludable” una alimentación absolutamente insana. Si nos fiáramos de la publicidad, parecería que todo lo que comemos es natural y sano, pero la mitad de los anuncios de alimentos son de productos ricos en grasas, azúcares y sal

Con la globalización hemos topado

La globalización económica ha favorecido, al igual que en otros sectores productivos, la concentración empresarial. ¿El resultado? La comida que debería alimentarnos se ha convertido en un negocio controlado por un reducido número de grandes empresas. 

A pesar de que la Organización Mundial de la Salud lleva tiempo alertando de la situación y de que la propia OMS y otras instituciones internacionales, investigadores y organizaciones sociales ofrecen datos rigurosos y propuestas para revertir la situación… la poderosa industria alimentaria bloquea cualquier medida que pueda afectar a sus intereses, incluso aspectos tan básicos como el establecimiento de un sistema de etiquetado claro y transparente.

Campaña por una alimentación saludable

La alimentación insana es un problema estructural, no individual. Es por eso que no se resuelve con campañas de concienciación que fomenten una alimentación saludable, sino con políticas públicas que la hagan posible. Este es el objetivo de la campaña Dame Veneno, puesta en marcha por VSF-Justicia Alimentaria. Entre otras medidas, plantea:

  • Un etiquetado obligatorio que permita diferenciar fácilmente los alimentos sanos de los que no lo son.
  • Un control efectivo de la publicidad.
  • Una política fiscal encaminada a encarecer la alimentación insana y abaratar los productos sanos, ecológicos y de proximidad (desde el punto de vista de la salud no tiene ningún sentido que una Coca-Cola o un Kit-Kat tengan el mismo IVA que una manzana).
  • Eliminar la alimentación insana en los centros educativos y apoyar una alimentación saludable a través de la compra pública.

5 de junio de 2016


La contaminación causa más muertes que los conflictos armados, concluía el informe Medio Ambiente saludable, gente saludable presentado en mayo de 2016 ante las Naciones Unidas. 

sin embargo, sigue siendo habitual oír hablar del aire, del agua, del medio ambiente como si de algo ajeno se tratara. Está bien protegerlo, si buenamente se puede, pero en general no se percibe como una cuestión prioritaria. 

La calidad del aire que respiramos, la contaminación de ríos y mares, los productos tóxicos que invaden lo más cotidiano de nuestras vidas, la gestión de los residuos… rara vez ocupan un lugar destacado en la agenda política, tampoco en las demandas prioritarias de la ciudadanía.

Nuestra salud está en juego


Nos hemos acostumbrado a respirar aire contaminado, pero la contaminación atmosférica es un problema ambiental y sanitario de primera magnitud.  

Un día detrás de otro respiramos sustancias nocivas. La Organización Mundial de la Salud alerta de que la contaminación causa siete millones de muertes prematuras al año, detrás de ello están enfermedades respiratorias, cardiovasculares, cáncer… 


Además de esas muertes, no podemos olvidar a los millones de personas que tienen que vivir con su salud deteriorada por culpa de la contaminación.

Otro problema de primera magnitud para nuestra salud viene de las ingentes cantidades de residuos urbanos e industriales que se acumulan en vertederos, se vierten a las aguas o se queman en incineradoras generando una contaminación que acabará llegando a nuestros cuerpos.

La comida tampoco se libra. El uso de pesticidas y herbicidas tóxicos en la agricultura intensiva contamina el medio ambiente, y también los alimentos que servimos cada día en nuestro plato. Del mismo modo, los plásticos y la contaminación que envenenan los mares provocan la acumulación de sustancias tóxicas en la vida marina… y de ahí a nuestro plato.

Vivimos inmersos en el medio ambiente, ¿dónde si no? 


Nuestras sociedades tecnificadas no pueden sustituir nuestra necesidad de respirar, de beber, de comer… y de hacerlo de forma saludable. 

El derecho a un aire respirable debe de ser incuestionable. Podemos prescindir del coche, podemos limitar su uso, pero necesitamos respirar un aire que no nos enferme.

Y no solo el aire, defender el medio ambiente es proteger nuestra salud, es defender nuestra propia vida

Ya hay muchas iniciativas en marcha, desde este viaje en globo nos vamos encontrando con ellas. Aquí tienes algunas propuestas:

DISEÑO E ILUSTRACIÓN DE ESTE BLOG

BETAPOP Os la recomiendo, ¡ES GENIAL!